Durante la clase del viernes 12 de marzo, comenzamos en clase una puesta en común sobre el resumen del tema 1 (Libro: LA EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS: RETO DE NUESTRO TIEMPO de E.López-Barajas y Mª Luisa Sarrate), que a través de pequeños grupos habíamos realizado en la sesión anterior.
A lo largo del debate, surgió una interesante pregunta, a la cual Pilar nos propuso buscar una posible solución. El enigma originado entorno a esta pregunta es: ¿Se da una verdadera educación permanente a lo largo de toda la vida? ¿Engloba ésta, los tres niveles de educación: formal, no formal e informal? ¿La educación formal debería de ser lo suficientemente permeable para entrar y salir cuando se quiera?
Para responder a estas cuestiones planteadas, tenemos que tener en cuenta que las opiniones respecto al tema son diversas y, en ocasiones, distintas y contradictorias. Por ello, intentaré realizar una reflexión personal, intentando buscar una respuesta a las mismas.
Me gustaría partir de una de las ideas que aparecen en el libro de Delors: La Educación encierra un tesoro. En él se plantea que la educación permanente o a lo largo de toda la vida consistiría en ofrecer a todos la posibilidad de recibir educación, y ello con fines múltiples, tanto si se trata de brindar una segunda o tercera ocasión educativa o de satisfacer la sed de conocimientos, de belleza o de superación personal como de perfeccionar y ampliar los tipos de formación estrictamente vinculados con las exigencias de la vida profesional, comprendidos los de formación práctica.
Partiendo de aquí, me gustaría afirmar que la educación a lo largo de toda la vida sí existe, ya sea, como se observa en el párrafo anterior, para seguir formándote dentro de tu ámbito profesional o aprendiendo cosas nuevas día a día, fruto de la interacción contidiana con todas aquellas personas que te rodean. Por lo tanto, esta educación permanente, se va a dar tanto en la educación formal, no formal e informal, siendo el problema el desigual acceso a algunos de estos tres tipos de educación, lo que va a depender del contexto global de cada individuo. De todas formas, no podemos olvidar que estos tres tipos de educación son complementarios y una verdadera educación no se llega a conseguir si se da la inexistencia de algunos de los tres, lo que volvería a poner en duda nuestra primera pregunta.
En relación a la última pregunta, la permeabilidad de la educación formal, mi respuesta es que sí debería de ser lo suficientemente permeable, algo que creo esta respaldado por el ya mencionado libro de Delors, debido a que desde la Comisión presidida por este autor, se va a intentar lograr una formación continua en nuestro respectivos ámbitos profesionales debido entre otras cosas, a la sociedad tan cambiante a la que nos enfrentamos hoy en día.
Por último, mencionar que desde mi punto de vista, las respuestas a las preguntas planteadas no pueden responderse desde una perspectiva individualista, sino que por el contrario necesitan de un amplio diálogo y debate intergrupal, para así conseguir respuestas y opiniones fruto del consenso y acuerdo mutuo y común.
¡¡Hasta la próxima entrada!! Adiós.
A lo largo del debate, surgió una interesante pregunta, a la cual Pilar nos propuso buscar una posible solución. El enigma originado entorno a esta pregunta es: ¿Se da una verdadera educación permanente a lo largo de toda la vida? ¿Engloba ésta, los tres niveles de educación: formal, no formal e informal? ¿La educación formal debería de ser lo suficientemente permeable para entrar y salir cuando se quiera?
Para responder a estas cuestiones planteadas, tenemos que tener en cuenta que las opiniones respecto al tema son diversas y, en ocasiones, distintas y contradictorias. Por ello, intentaré realizar una reflexión personal, intentando buscar una respuesta a las mismas.
Me gustaría partir de una de las ideas que aparecen en el libro de Delors: La Educación encierra un tesoro. En él se plantea que la educación permanente o a lo largo de toda la vida consistiría en ofrecer a todos la posibilidad de recibir educación, y ello con fines múltiples, tanto si se trata de brindar una segunda o tercera ocasión educativa o de satisfacer la sed de conocimientos, de belleza o de superación personal como de perfeccionar y ampliar los tipos de formación estrictamente vinculados con las exigencias de la vida profesional, comprendidos los de formación práctica.
Partiendo de aquí, me gustaría afirmar que la educación a lo largo de toda la vida sí existe, ya sea, como se observa en el párrafo anterior, para seguir formándote dentro de tu ámbito profesional o aprendiendo cosas nuevas día a día, fruto de la interacción contidiana con todas aquellas personas que te rodean. Por lo tanto, esta educación permanente, se va a dar tanto en la educación formal, no formal e informal, siendo el problema el desigual acceso a algunos de estos tres tipos de educación, lo que va a depender del contexto global de cada individuo. De todas formas, no podemos olvidar que estos tres tipos de educación son complementarios y una verdadera educación no se llega a conseguir si se da la inexistencia de algunos de los tres, lo que volvería a poner en duda nuestra primera pregunta.
En relación a la última pregunta, la permeabilidad de la educación formal, mi respuesta es que sí debería de ser lo suficientemente permeable, algo que creo esta respaldado por el ya mencionado libro de Delors, debido a que desde la Comisión presidida por este autor, se va a intentar lograr una formación continua en nuestro respectivos ámbitos profesionales debido entre otras cosas, a la sociedad tan cambiante a la que nos enfrentamos hoy en día.
Por último, mencionar que desde mi punto de vista, las respuestas a las preguntas planteadas no pueden responderse desde una perspectiva individualista, sino que por el contrario necesitan de un amplio diálogo y debate intergrupal, para así conseguir respuestas y opiniones fruto del consenso y acuerdo mutuo y común.
¡¡Hasta la próxima entrada!! Adiós.

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